Un leve murmullo me llega desde un lugar no muy lejano. Suena como un golpeteo constante sobre algo sólido. Me esfuerzo en descifrar el significado de esos golpes y me doy cuenta de algo: los golpes vienen de dentro. Es alguien golpeando insistentemente una puerta, pidiendo ayuda. Los golpes resuenan en mí; pum, pum, pum. Soy yo intentando salir, golpeando las puertas de mi alma con incansable fuerza. Quiero salir, ser yo misma, mostrarle al mundo quién es Kris Weys y por qué está aquí. Ya he tenido suficiente de permanecer detrás de esas puertas, sin a penas poder atisbar un rayo del resplandor de la vida, de tener que ocultar mi verdadera naturaleza. Hoy me he permitido dejar atrás ese rincón oscuro en el que me escondía para sincerarme conmigo misma y con los que me rodean. Y contigo. Quiero que me des una oportunidad, que dediques tan sólo unos instantes de tu vida conocerme, a leerme. Querido lector, yo soy Kris Weys.